De una idea pequeña a una comunidad
Una comunidad puede empezar con algo mínimo: una pregunta que se repite, una actividad que varias personas quieren probar o un lugar que merece ser compartido. No necesitas tener todas las respuestas. Define un primer encuentro, escucha a quienes lleguen y deja que la siguiente versión nazca de lo que aprendan juntos.







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