Las personas que conoces hacen que una ciudad sea tuya
Un lugar empieza a sentirse propio cuando tiene rostros conocidos. Puede ser quien recomienda una cafetería, el grupo que te recibe en una actividad o la persona con quien compartes una caminata por el barrio. Las ciudades se vuelven cercanas a través de vínculos pequeños. Dar el primer paso hacia una conversación puede cambiar por completo la forma en que habitas un sitio.







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