Una invitación de barrio puede iniciar una comunidad
Una buena invitación no necesita ser enorme. Basta con explicar qué ocurrirá, a quién puede interesarle y cómo se sentirá llegar por primera vez. Cuando alguien se toma el tiempo de recibir, presentar y cuidar el ambiente, un encuentro de barrio puede convertirse en un hábito compartido.







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